Rocío Lozano: “Si el agua, el aire o la tierra están contaminadas, nosotros lo estamos y enfermamos”

La activista impulsa programas de educación ambiental que conectan a jóvenes con la protección del océano, combinando ciencia, arte y acción comunitaria frente a la crisis climática

Por Irene Sarabia, Huella Zero

El nexo de Rocío Lozano con el océano comenzó desde que era muy pequeña. Su conexión con el mar la llevó a cofundar Merito Foundation, una organización enfocada en la protección ambiental que empodera a jóvenes y a sus comunidades para proteger los océanos.

Rocío Lozano, es la co-fundadora de Merito Foundation. Crédito: Huella Zero

“En nuestra fundación gran parte de los estudiantes son latinoamericanos o hijos de inmigrantes. Nuestra visión es un mar saludable, sano, cuidado por comunidades costeras y que todos le tengan cariño al mar”, expresó Lozano en una entrevista con Huella Zero para el documental “Océanos Sanos, Comunidades Fuertes”.

El programa de Merito Foundation ya funcionaba en el Monterrey National Marine Sanctuary y Lozano lo adaptó para las necesidades en Santa Barbara, lugar donde reside junto con su esposo, así como en los condados de Ventura y Kern, en el estado de California. La iniciativa pasó de ser una prueba a un proyecto que ya tiene 20 años.

“Hemos llevado a la costa y al mar a más de 35,000 estudiantes para aprender, cuidar y monitorear diferentes zonas. Tenemos recursos para que inicien emprendimientos sostenibles, desarrollen storytelling, usen medios de comunicación, de fotografía y video para que hagan historias sobre problemas”, comentó.

Merito Foundation también ofrece formación y capacitación a los maestros de escuelas locales. La directora de la organización destacó que con la formación de 15 maestros pueden llegar anualmente a unos 1,500 estudiantes cada año.

El arte y la difusión para concientizar sobre los océanos

Merito Foundation usa herramientas digitales, comunicacionales y lúdicas para difundir la importancia del cuidado del mar y los océanos.

Un ejemplo es el trabajo realizado en el Humedal de Ormond Beach, un espacio que ha sido usado como basurero por muchos años. “Nuestros estudiantes hacen abogacía con videos y arte”, enfatizó.

“Hemos llevado más de 15,000 estudiantes a las islas del canal, en Channel Island. Nuestro objetivo es enseñarles conceptos para alfabetizar científicamente, que sigan el método científico y tomen decisiones basadas en hechos”, añadió.

Para Lozano, este trabajo es fundamental para fomentar el pensamiento crítico y la toma de decisiones informadas.

El componente lúdico también es clave en sus programas formativos:

“Tenemos programas donde acampan en la isla, practican snorkel, kayak o surf niños que nunca han tenido una experiencia así. Los enseñamos, ponemos nuestros salvavidas y ves las caras de felicidad. Entonces, cuando se divierten ahí, le toman cariño a ese lugar”.

La importancia de proteger a las comunidades latinas y de bajos recursos

Lozano recuerda que las comunidades históricamente más desfavorecidas con el cambio climático y la contaminación son las de bajos ingresos, entre ellas las comunidades latinas, que resultan desproporcionadamente afectadas por las consecuencias de la degradación ambiental.

“Somos lo que comemos, lo que bebemos y lo que respiramos. Si el agua, el aire o la tierra están contaminadas, nosotros lo estamos y enfermamos”, explica Lozano.

La activista destacó que el cuidado ambiental no es un privilegio ni algo reservado para quienes tienen, sino una necesidad colectiva.

Explicó que cuando las comunidades de bajos ingresos comprenden las conexiones y consecuencias de la crisis ambiental pueden alzar la voz, exigir justicia y defender sus derechos. En ese sentido, insistió en que la educación es una herramienta transformadora, también en la forma de comprender y comunicar la emergencia climática.

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